Pareidolia: No es lo que parece
Seguro que más de una vez te has tumbado en el césped y, mientras mirabas las nubes, has visto imágenes claramente definidas, que pueden representar desde un barco hasta animal fantástico que hayas visto en el cine. Realmente, las nubes no tienen ninguna forma definida, sino que nosotros, de forma inconsciente, las completamos mediante la pareidolia.

La pareidolia es un fenómeno psicológico en el que percibimos un estímulo visual vagamente definido y nuestro cerebro lo completa hasta ver una figura reconocible. Seguramente uno de los ejemplos más famosos de pareidolia fue la cara de Marte, una fotografía en la que todo el que la miraba veía con claridad un rostro de mujer definido, aunque realmente no era más que alteraciones del terreno en el planeta rojo. La explicación de porqué se produce este fenómeno fue descrita por Jeff Hawkins en su teoría de memoria-predicción.

Lo mismo ocurre cuando vemos un coche y en la parte delantera podemos adivinar un rostro al que podemos dotar de una vaga expresión, ya que nuestro cerebro asocia los faros a los ojos, la rejilla delantera a la boca y el parabrisas sería la frente a la cabeza. Dependiendo de la forma del capó, los faros, etc., la expresión cambiaría de uno a otro.

Este fenómeno es también el que se utiliza en el famoso test de Rochard, en el que nuestro cerebro completa e interpreta las figuras, y del estudio de dicha interpretación el especialista puede determinar un diagnóstico.

Este fenómeno no sólo se da en lo que vemos, sino que también ocurre en lo que oímos, como, por ejemplo, cuando creemos entender mensajes lanzados en nuestro idioma y claramente reconocibles estando el mensaje hablado en un idioma totalmente desconocido para nosotros y cuando los reconocemos en una grabación reproducida al revés.