Pasos hacia tu resiliencia personal
La resiliencia es la capacidad que todos tenemos de ir más allá de los acontecimientos tristes de nuestra vida para no perder por ello la capacidad de ser felices. Al igual que ocurre con una esponja que se moldea con la fuerza de la acción externa, el alma humana también es moldeable, es decir, todos recibimos el impacto y la huella de hechos que nos han ocurrido, y sin embargo, esta forma no es definitiva.

Piensa en aquellas veces que te has sentido literalmente aplastado por una preocupación y, finalmente, te liberaste de todo aquello. En este artículo me gustaría compartir los pasos hacia la resiliencia personal.

Cuanto más apoyos tengas, mejor

Es cierto que el valor de la amistad es muy importante, sin embargo, es constructivo no infravalorar otro tipo de vínculos que también conectan con la parte social y relacional del ser humano: compañeros de trabajo, relaciones positivas de vecindad, contacto a través de las redes sociales, conocidos… Los entornos de pertenencia son muy saludables desde el punto de vista de la autoestima. Formar parte de un grupo de autoayuda es una medida que puede incrementar el efecto del autoconocimiento. Del mismo modo, si te gusta la lectura, asistir a un taller literario aumentará tu resiliencia personal al tener un grupo con quien compartir tus reflexiones e inquietudes. ¡Comparte tu vida con los demás!

Pasos hacia tu resiliencia personal

Reinterpretación de la realidad

Cuando ha ocurrido un hecho que nos ha marcado de forma notable en nuestra vida, tenemos un diálogo interior posterior en el que nos decimos interpretaciones a nosotros mismos. De lo que no nos damos cuenta, en muchos casos, es de cómo un cambio en esta interpretación puede ayudarnos a abrir puertas. Por ejemplo, si una persona nos ha herido, en lugar de pensar que lo ha hecho a propósito, podemos ampliar el foco con mensajes de este tipo: “Ha actuado lo mejor que ha podido”, “Puede que esté pasando un mal momento y ha descargado conmigo su ira”, “Quizás no lo hizo con mala intención”.

Inventario de recursos

Realiza un inventario de los recursos que pueden ayudarte a vivir mejor: buena música, relajantes paseos, recetas saludables, baños de relax, excursiones al campo, contacto con la familia, una siesta, ejercicio de relajación, clases de yoga, planes culturales, escribir un diario… Estos son algunos ingredientes que pueden hacer crecer tu resiliencia. Pero te animo a crear tu propia lista de tesoros personales y guarda esta lista en un lugar visible de tu casa para que puedas releerla cuando lo necesites.

Pasos hacia tu resiliencia personal

Escucha tus sensaciones y tus emociones

El cuerpo nos conecta con el poder de las sensaciones pero también, con esas emociones del alma que son la respuesta ante hechos externos. Cuanto más atento estés a estas señales, más sabiduría tendrás desde el punto de vista vital para aumentar tu resiliencia. Asistir a un taller de mindfulness como medida de atención plena puede ser una buena práctica de aprendizaje. O también, asistir a un taller de risoterapia puede ayudarte a profundizar en la verdad de tu alma y de tu cuerpo desde el punto de vista del humor.

Ya eres perfecto tal y como eres. Y en tu propia esencia perfecta está intrínseca la capacidad de superación y de evolución. Para potenciar tu resiliencia no solo tienes que centrarte en cómo te sientes a día de hoy sino en cómo te quieres llegar a sentir respecto de un trauma, una herida emocional o cualquier dolor. Desde el punto de vista potencial, lo ideal es que llegues a gestionar ese malestar en lugar de que te controle a ti con estrés y ansiedad.