Pasos para dejar de ser una persona controladora
Para algunas personas es muy sencillo respetar la libertad y la voluntad de los otros, dejándoles actuar según sus criterios. Para otros, hombres y mujeres, les resulta casi imposible, y pretenden controlar todo lo que sucede a su alrededor, incluyendo lo que hacen o lo que les sucede a su pareja, a sus hijos, a sus amigos, compañeros de trabajo, etc. Este intento de controlarlo todo no sólo supone un gran nivel de estrés tanto para quien controla como para quienes son controlados, sino que puede dañar seriamente las relaciones personales de quien es controlador, ya que terminar por apartar a todos de su lado, debido al sufrimiento que su comportamiento provoca.

Para evitar esto, lo primero que debemos tener en cuenta es que intentar controlar todo y a todos es una ilusión.

Muchas veces este intento de control, especialmente en la pareja, proviene del miedo a no ser querido o a ser abandonado. Debemos tener en cuenta que una de las bases para eliminar este miedo, ya sea en la pareja o en otro ámbito, es la confianza y la comunicación, expresando nuestros miedos y permitiendo que el otro se exprese libremente. De este modo, podremos ir apartando poco a poco esos miedos.

En el caso de los hijos, los padres suelen ser controladores para evitar que corran peligros o porque se sienten inseguros de su cariño, y de ese modo intentan no perderlos. Confiar en los hijos y otorgarles nuestra confianza es uno de los primeros pasos para evitar también este deseo de control. Ante el miedo a que les ocurra algo, si es muy intenso, es aconsejable seguir una terapia para aprender a controlar dicha angustia. Si no lo es, cada vez que aparezca el miedo a que algo suceda, deberemos intentar relajarnos, respirando profundamente y deteniendo el torrente de pensamientos que dan lugar a la ansiedad.