Pasos para motivarte a ti mismo
Encontrar la motivación para llevar a cabo aquello que no nos gusta o que no nos apetece en un momento dado nos cuesta mucho, y más aún mantenerla para conseguir nuestra meta.

Sin embargo, aquello que nos cuesta hacer, ya sea terminar un proyecto de trabajo, estudiar, renunciar a un alimento por otro más saludable o simplemente hacer algo de ejercicio, suele reportarnos más beneficios a la larga que hacer lo que realmente en ese momento nos apetece. Por ello, es importante aprender a encontrar y a mantener la motivación para lograrlas.

Para ello debemos comenzar cambiando nuestra forma de verlo. Seguramente la idea de quedarte en casa trabajando en lugar de salir a pasear o ir con los amigos no te resulta atractiva, pero debes darle la vuelta y encontrar lo positivo en ese comportamiento, como lograr ese ascenso que persigues, mantener tu puesto de trabajo o simplemente sentirte bien contigo mismo. Una vez que lo positivamos el objetivo se vuelve más atractivo. Haz una lista de todos los beneficios que tendrá para ti aquello que haces y ponla en lugar visible, para ayudarte en los momentos en los que la motivación flaquea.

Si la meta es más a largo plazo, divídela en metas más pequeñas que sean asequibles y que te vayan proporcionando autoconfianza y una motivación adicional. Sé flexible si ves que alguna de las metas que te has trazado es más complicada de lo que pensabas. Reorganiza tu plan y divídela de nuevo en metas más pequeñas.

Cuando logres una pequeña meta, date una pequeña recompensa por ello, pero cuando no la logres no te machaques a ti mismo. Mientras estamos en el camino de lograr una meta, los fracasos nos enseñan mucho más que los éxitos. Mira el error en perspectiva, aprende de él y con ese nuevo bagaje intenta de nuevo tu meta.