Pedir ayuda
A veces, pedir ayuda cuesta mucho porque de una forma casi inexplicable, las personas esperamos en ciertos momentos que los demás puedan adivinar nuestros pensamientos más profundos, sin ni siquiera explicarlos. Pedir ayuda es vital no sólo en situaciones de dificultad, sino también, en la rutina cotidiana. El ser humano no es omnipotente, tiene límites que le juegan una mala pasada a su ego, por ello, reconocer la necesidad de compartir la vida con los demás es básico para tener una actitud adecuada ante la propia vida. A la hora de pedir ayuda puedes tener en cuenta los siguientes aspectos.

En primer lugar, piensa en quién puede ofrecerte aquello que tú necesitas. No sólo porque esté en su mano echarte una mano sino también, porque tienes confianza suficiente con esa persona como para hablar del tema con tranquilidad. Por otra parte, a la hora de pedir un favor es indispensable analizar el mensaje que quieres expresar: haz tu petición de una forma clara, breve y directa. No des rodeos, simplemente, confía en que tu amigo te va a entender y gracias a la empatía se pondrá en tu lugar.

En caso de que por algún motivo, la otra persona no pueda ayudarte en este momento, entonces, realiza el mismo proceso con otra persona de tu entorno. Pedir ayuda no sólo es beneficioso para aquel que necesita un apoyo sino también, para quien lo ofrece porque alguien también se siente bien cuando le tienen en cuenta. Por supuesto, un favor no tiene nada que ver con el hecho de abusar de la confianza de una persona al ponerle en ciertos compromisos que tiene derecho de no hacer.

Pedir ayuda es positivo porque implica que una persona haga conscientes a los demás de cuáles son sus necesidades en ese momento. Y dependiendo de las circunstancias, esta petición de ayuda es vital para salir adelante.