Pedir perdón es más fácil que perdonar
No existe una igualdad total en el momento en el que una persona pide perdón a otra tras una ofensa y ese instante en el que el ofendido decide o no perdonar la herida. Es más fácil pedir perdón y rectificar después de un fallo que ofrecer de una forma desinteresada ese perdón porque lo humano es que haya dolor en el corazón. Dependiendo del daño recibido, la tendencia natural es la de marcar una distancia con la persona que causó la herida. Es un acto de pura supervivencia emocional.

La libertad de no perdonar

Por mucho que una persona te pida perdón después de un hecho determinado, eso no significa que tú tengas la obligación moral de disculparle y que todo vuelva a ser como antes. La libertad interior es uno de los bienes más poderosos, por esta razón, también es un acto de sabiduría marcar distancia con falsas amistades que se mostraron tal y como son después de una traición.

El perdón es una cosa y otra muy distinta seguir alimentando esa relación como si no hubiera pasado nada. Por supuesto, también existen muchas situaciones y relaciones en las que el perdón es un acto de amor muy necesario porque el ser humano es imperfecto y comete errores.

Couple Holding Hands

¿Por qué es más fácil pedir perdón?

Pedir perdón es mucho más fácil porque es más sencillo tener una clara conciencia de haber dañado a otro que curar de golpe todas las heridas internas por el daño recibido por alguien externo. Para una persona que ha vivido un desamor y ha sentido que alguien jugaba con sus sentimientos, no es nada fácil hacer como si no hubiera pasado nada.

Por ello, conviene pensar en las consecuencias de los actos antes de realizarlos porque no siempre pedir perdón lo soluciona todo. Y es fundamental respetar los ritmos de cada persona porque en muchos casos, aquel que está dolido necesita más tiempo para perdonarlo todo. Tarde o temprano, es positivo perdonar porque es un acto de liberación emocional.