Pensamientos negativos unidos al miedo a la soledad
Los pensamientos negativos pueden surgir por un temor en concreto, sin embargo, el miedo a la soledad es uno de los más universales, y por tanto, uno de los que más inseguridades despierta. Las personas que sufren por su soledad, temen especialmente, el momento en el que llega la noche y las horas de sueño se tornan noches en vela en las que se disparan los pensamientos negativos mientras que la llegada del día y de la luz, ayuda a suavizarlos. Los pensamientos negativos que surgen en este contexto están en relación con ese sentimiento de desamparo y vulnerabilidad que siente aquel vive la soledad como una especie de abandono a su propia suerte.

Quien sufre amargura por este tema considera que su vida sería mucho más bonita por estar en pareja o por tener más amigos. De este modo, en lugar de intentar sacar el máximo partido de sus circunstancias personales, se compara constantemente con una opción mejor. Uno de los pensamientos negativos más habituales es el siguiente: “No le importo a nadie de verdad”.

Pensamientos negativos unidos al miedo a la soledad

Qué hacer para cambiar la situación

Muchos de los cambios que necesitamos aplicar a nuestra vida son, en primer lugar, internos. Es decir, hasta que no interiorizamos un cambio de mentalidad, es difícil que podamos materializar esa visión en la realidad. Para reducir el número de pensamientos negativos ante la soledad, quien sufre por este temor debe descubrir todas las cosas que puede hacer por sí mismo de modo autónomo. Por ejemplo, si nunca ha ido al cine sin amigos, dará un gran paso de superación cuando compre una entrada y se siente en la butaca para ver una peli que él ha elegido. Los planes que hacemos en solitario no son ni mejores, ni peores que los que hacemos en compañía, son distintos y nos aportan otro tipo de sensaciones.

Muchas personas no hacen ciertos planes en solitario porque les preocupa en exceso el qué dirán y temen proyectar una imagen de personas aisladas y sin amigos. En realidad, esta mirada no dice nada de los demás sino de ellos mismos. Ya que muchas personas valoran la independencia y la autonomía de quienes disfrutan de su tiempo libre haciendo un montón de actividades sin tener que depender siempre de alguien más. Por tanto, piensa que habrá muchas personas que te mirarán con admiración.

Esta superación de los miedos, en la práctica, supone un esfuerzo. Sin embargo, es a través de este nuevo marco de vivencias, como la persona va descubriendo todo su potencial.

Pensamientos negativos unidos al miedo a la soledad

Poner límites a la soledad

No solo podemos poner límites a la soledad a través de la amistad verdadera, cualquier entorno de pertenencia gratificante es enriquecedor a nivel emocional. Desde este punto de vista, el trabajo tiene una gran función de socialización. Al igual que los cursos de ocio, las actividades de voluntariado, las relaciones de vecinos y el asociacionismo.

También podemos llenar algunos espacios de soledad a través de la compañía de los libros y la música. Uno de los ejercicios más sencillos y prácticos para despejar la mente de esos pensamientos negativos es salir a pasear.

Las fotografías también son un legado que, nos ayuda a conectar con personas fallecidas que ya no están físicamente en nuestra vida y a quienes, sin embargo, seguimos queriendo. Las fotografías en papel nos dan vida. También hay lugares en los que nos sentimos mejor mientras que en otros entornos experimentamos más incomodidad. Elabora una lista de aquellos lugares que te gusta visitar con frecuencia y disfruta de ellos. En tu lista no pueden faltar entornos naturales, zonas verdes, que te arropan con el abrazo de la vida.