Pensar en comida adelgaza
A primera vista parece impensable, porque parece que pensar en comida nos da hambre. Sentados ante el televisor nos acordamos de esa tableta de chocolate o de esas galletas que tenemos en la cocina y al cabo de pocos minutos estamos comiéndolas.

Sin embargo, no es así, y de hecho, se ha demostrado que si queremos perder esos kilos que nos sobran o lograr olvidarnos de ese alimento al que nos hemos hecho casi adictos lo mejor es pensar en comida. Pero no sólo pensar en comida, sino imaginarnos comiendo ingentes cantidades de ese alimento que tanto nos gusta, imaginando su sabor, su olor, como se derrite en nuestra boca, etc.

Esto se debe a que, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh (Estados Unidos), publicado en la revista «Science», nuestro cerebro no distingue entre aquello que es real y lo que imaginamos.

Para comprobar esto, no tenemos más que pensar en un limón, recordar su aroma e imaginarnos mordiéndolo. Automáticamente sentiremos la reacción de nuestro estómago y nuestras papilas gustativas ante su acidez, y lo mismo ocurre con otros alimentos.

Por otra parte, cuando comemos de forma emocional, es decir, por ansiedad, miedo o rabia, el primer bocado siempre nos proporciona mucha más satisfacción que los siguientes, hasta que llega un momento en que la comida ya no nos satisface, momento en que dejamos de comer.

Por ello, si sentimos debilidad por algún alimento, lo mejor que podemos hacer es imaginar que nos lo estamos comiendo, haciéndolo con todo lujo de detalles, sintiendo cómo nuestro estómago secreta jugos gástricos, viéndolo realmente, oliéndolo, saboreándolo, mientras imaginamos que comemos y comemos toda la cantidad que deseamos. De ese modo, cuando tengamos acceso al alimento real, como según nuestro cerebro ya lo hemos comido, lo haremos con mucha menos ansiedad y mucho menos deseo, con lo que consumiremos mucha menos cantidad.