Pensar en positivo para vivir con ilusión
Existen muchas razones diferentes para pensar en positivo. Para empezar, te sientes mejor contigo mismo cuando dejas de lado los posibles peligros para centrarte en las cosas buenas que tiene la vida. Incluso, ganas en calidad en el terreno de las relaciones personales porque en vez de ponerte a la defensiva, abres el corazón a los demás para dejar que los otros lleguen a ti. En definitiva, es más fácil compartir, dar y recibir.

Pensar en positivo es clave para poder dar lo mejor de uno mismo en el día a día, tener motivación y creatividad a la hora de resolver los conflictos, dejar de lado la queja para aportar nuevas ideas… En definitiva, el pensamiento positivo te conduce al movimiento mientras que la negatividad te paraliza y te hace estar alerta. La calidad de vida es mayor cuantos más pensamientos bonitos pasan por tu mente porque en ese caso, también te generas a ti mismo emociones tan excelentes como la alegría, la ilusión, el humor y el amor.

Por otra parte, la autoestima también es más fuerte desde la esperanza que surge de pensar en positivo, para ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío. Todo un reto, especialmente, cuando las cosas no van bien, cuando haces frente a un desamor, cuando has perdido el trabajo y tienes dificultades económicas, o cuando ha muerto un ser querido de una forma trágica.

La vida no es de color de rosa como tal vez nos contaron en la infancia. Al llegar a la madurez aterrizamos en la realidad más plena con todo lo positivo y lo negativo que tiene. Por ello, disfruta de la libertad de ser feliz y de vivir con esperanza gracias al pensamiento positivo que depende únicamente de ti, de tu capacidad de introspección y de tu afán de superación.