Pensar en la muerte
La muerte y la vida forman parte de una misma moneda. Las personas que se han marchado para siempre son aquellas que previamente, protagonizaron su propia historia. Y toda historia tiene un final pese a que a nivel de conocimiento y voluntad, a todo ser humano le cueste comprender esta realidad natural. El ser humano es consciente de su destino, de ahí que pensar en la muerte sea algo cotidiano a lo largo de la vida.

El miedo a morir

El miedo es humano, por ello, conviene asumirlo y tomarlo como tal. Lo desconocido siempre genera cierto grado de incertidumbre. Y dentro de este contexto, no existe nada más desconocido que aquello que viene después de la muerte. Cada persona tiene sus propias creencias a este respecto pero la duda, también es humana. Las personas que no tienen creencias espirituales, en ocasiones, dudan de la posibilidad de que exista un ser superior. Del mismo modo, quienes tienen fe en Dios, también dudan, sobre su no existencia. Este debate queda más que claro a lo largo de toda la historia de la filosofía.

Pensar en la muerte

Pensar en vida

La muerte es una realidad que está ahí y que nadie puede cambiar. Pero lo verdaderamente importante es pensar en vida porque con tu voluntad y tu razón sí que puedes influir en positivo en tu destino más inmediato y próximo.

Además, existen motivos y razones para ser feliz a cualquier edad. Conviene poner en práctica esta filosofía de vida para cumplir años sumando también, nuevas ilusiones a esa mochila que todos llevamos a nuestras espaldas que es símbolo de vivencias alegres y tristes porque en la vida, hay tiempo para todo. Cuando la idea de la muerte venga a tu cabeza de una forma recurrente, piensa que es un nubarrón negro que no te aporta demasiado y que tienes que apartar de una forma consciente.