Pequeños cambios que mejoran tu vida
En la vida, a partir de los pequeños cambios, se obtienen grandes beneficios emocionales. Es decir, no hace falta hacer grandes proezas para sentirte mejor contigo mismo. El ejercicio físico produce un gran bienestar a nivel emocional, por ello, en vez de quedarte en casa viendo la televisión, te animo a salir a la calle a dar un paseo por la ciudad: es agradable estar en movimiento, ver otros rostros, poder ver los escaparates de las tiendas… En vez de caminar siempre por las mismas calles, improvisa tu itinerario para romper la rutina.

Haz cosas nuevas porque cualquier persona se estanca cuando hace día tras día lo mismo. La rutina no sólo afecta a la relación de pareja sino también, a la amistad. Por ello, es indispensable seguir evolucionando y haciendo nuevos amigos con los que poder compartir nuevas inquietudes, o con quienes poder salir de la comodidad que produce la amistad de hace muchos años, para hacer el esfuerzo que supone sentar las bases de un nuevo vínculo. Las emociones que produce en tu vida una nueva amistad con la que te sientes bien, pueden ser muy similares a las que produce un nuevo amor.

Cuida tu alimentación porque teniendo en cuenta el desgaste de energía al que nos enfrentamos cada día es indispensable evitar la comida chatarra para dar paso a los alimentos que de verdad cuidan tu organismo. El descanso es fundamental para mejorar la calidad de vida, por ello, ten unos horarios de vida regulares. Evita ver la televisión en exceso porque existen programas que estimulan la mente de una forma negativa. Es decir, sacan lo peor de ti mismo.

Potencia en tu vida el pensamiento positivo para poder llenarte de energía vital en vez de arrastrar una mochila negativa que te conecta con la tristeza.