Pequeños detalles que pueden romper una pareja
Es indudable que existen grandes problemas o hechos que suponen, en muchos casos, la ruptura de una pareja, como infidelidades, faltas de respeto o diferencias irreconciliables de carácter o con respecto a los hijos, al proyecto de vida en común, etc.

Sin embargo, si queremos que nuestra relación de pareja sea duradera, no sólo deberemos prestar atención a estos problemas, sino a muchos pequeños detalles que, repetidos en el tiempo, pueden dar al traste con nuestra relación porque poco a poco la van minando, detalles a los que no siempre les prestamos la debida atención.

Teóricamente, no tiene demasiada importancia el ruido que hace nuestra pareja cuando mastica, la costumbre de beber de la botella, el desorden o cualquier otro comportamiento del otro que nos saque de quicio o viceversa. Pero la repetición de estos detalles y el hecho de que con el tiempo estos hábitos van resultando más y más irritantes para la pareja pueden terminar por romper la relación si llega un momento en que alguno de los miembros no puede soportarlo más.

Para evitar esto, es necesario un firme compromiso de ambos de intentar cambiar en la medida de lo posible dichos hábitos, o al menos minimizarlos. Pero también cambiar la perspectiva con la que se mira aquello que más nos saca de quicio del otro.

Es importante dejar de pensar que el otro lo hace de forma deliberada, para molestarnos o que lo hace porque no nos quiere lo suficiente (“si me quisieras, cambiarías”), o la sensación de que el otro no busca que cambiemos, sino simplemente controlarnos.

Debemos enfocarlo de forma positiva, pensando que es algo que hacemos para mejorar la convivencia del día a día. Y si algún hábito no se puede o no se quiere cambiar, se puede llegar a un entendimiento, para hacerlo de la forma que menos moleste al otro.