Personas adictas a servir a los demás
Cuando una persona no sabe decir no y termina haciendo favores constantemente a los demás está buscando amor, afecto y reconocimiento de la forma equivocada porque está actuando en contra de su propia dignidad al dejarse manipular y utilizar por los demás. ¿Qué rasgos definen a una persona adicta a servir a los demás?

Rol de víctima

Asume el rol de víctima en vez de ser protagonista de su propia vida. Da más importancia a los demás que a sí misma. No quiere desagradar a nadie y siempre pone buena cara aunque por dentro esté triste y enfadada.

Da más de lo que recibe

La balanza de las relaciones personales está muy mal repartida puesto que es una persona que da mucho más de lo que recibe. A nivel interno se siente frustrada e insatisfecha porque se da cuenta de qué está pasando. Pero no se valora lo suficiente a sí misma como para iniciar un proceso de cambio.

Es manipulable

Una persona adicta a servir a los demás es fácilmente manipulable en tanto que cede fácilmente ante los halagos que pueden resultar totalmente falsos o tener una finalidad utilitarista. Son personas que asumen responsabilidades que no les corresponden y como consecuencia de esta actitud también se ven envueltas con frecuencia en quejas y reclamaciones.

Personas adictas a servir a los demás

Tristeza interior

Las personas que están en esta situación sufren una profunda tristeza interior porque a nivel interno desean una cosa pero a nivel externo, muestran la contraria. Esta contradicción causa un gran enfado contra uno mismo y también, contra los demás. Con frecuencia las personas que han dado tanto luego sienten resentimiento hacia los otros por no sentirse lo suficientemente agradecidas. No existe un altruismo real e inocente detrás de una actitud tan servicial.

Todo acto de ayuda deja de serlo cuando se funda en la esclavitud de quien pretende cubrir carencias personales en cada gesto de generosidad artificial.