Piensa en el futuro, no en el pasado
El pasado puede llegar a pesar como una losa sobre la espalda de una persona cuando siente que cometió un gran error, cuando cree haber perdido el tiempo o en cualquier circunstancia en la que un hecho del ayer se convierte en una herida incurable. Focalizar el punto de atención en el pasado va en contra de la esencia del propio vivir: camina mirando hacia el mañana, con paso firme hacia ese futuro que está por llegar. No puedes dar la espalda a tu porvenir: eso es lo que haces cuando te lamentas una y mil veces por algo que ya pasó.

Un futuro por delante

Cuando haya algo que te duela, recuerda que tienes un futuro por delante. Mientras que ya nadie puede hacer nada por cambiar la línea de su pasado, por el contrario, sí es posible actuar de forma proactiva frente al futuro. Pero quienes viven pensando solamente en el ayer, no se dan esta oportunidad, se comportan como si estuvieran condenados a vivir eternamente en un pasado caduco que tiene tintes de dolor y tristeza.

La única forme de poder avanzar en positivo en el camino de la vida es ser agradecido con aquello que te ha tocado vivir. A partir de ese momento, las cosas son más sencillas.

Piensa en el futuro, no en el pasado

Coge lo mejor de tu pasado

No importa cuál sea tu historia porque en toda vida humana existen luces y sombras, momentos más plenos que otros, sin embargo, en toda vida existen alegrías e ilusiones. Por ello, quédate con lo bueno de tu pasado porque forma parte de tu historia, te define como persona.

Tan mala es la culpa por un error del ayer como la añoranza por algo que ya no se tiene. La vida se vive en presente, siempre, por ello, vive cada día.