Piensa menos en ti mismo
El ser humano tiene una tendencia natural hacia el egoísmo, es decir, piensa en exceso en sí mismo porque el peso del yo es infinito para todo aquel que observa la realidad desde la subjetividad. El yo hace que nos pongamos siempre por delante de los demás, que nos dejemos llevar por la soberbia y la vanidad… Pensar en uno mismo es positivo y un signo de autoestima. Pero pensar solo en uno mismo no es saludable para ti, ni para aquellos que te rodean.

Quédate en un segundo plano

Lo habitual es que una persona piense en sus necesidades afectivas primero. Pero en ciertos momentos, darte tanto peso a ti mismo se vuelve en tu contra porque todos las carencias se maximizan mucho más cuando centras tu atención en ellas. Cuando das prioridad a algo que consideras más urgente que tus propias necesidades estás educando tu afectividad en una virtud tan importante como la paciencia. Pero además, descubres que cuando te das a los demás, también recibes mucho más a cambio.

Piensa menos en ti mismo

Construye un mundo mejor

Pon tu semilla en el mundo para construir un mundo mejor. Y ese mundo mejor no es el resultado de la suma de voluntades egoístas sino que el cambio solo surge a partir de un corazón desinteresado que es capaz de hacer algo positivo por los demás.

Construye un mundo mejor no sólo a través del pensamiento positivo sino también, a través de las acciones porque aunque el cambio comienza a partir de la teoría, los resultados de ese pensamiento teórico se plasman en las acciones.