Pierde peso engañando a tu cerebro
Uno de los principales obstáculos con el que se encuentran quienes quieren o deben seguir una dieta es disminuir la cantidad de alimentos que toman al día, restringiendo las comidas a cuatro o cinco tomas y sin llenarse demasiado. Acostumbrados a comer en cualquier momento y sin tener en cuenta la cantidad, la sensación de privación cuando renunciamos a este hábito puede hacer que la dieta fracase. Sin embargo podemos ayudarnos poniendo en práctica una serie de trucos que nos van a ayudar a controlar la cantidad de alimento eliminando la sensación de privación, porque se trata de engañar a nuestro cerebro.

Para ello lo primero que debes hacer es olvidarte de los envases familiares y comprar comida en los envases más pequeños que puedas encontrar (bolsas pequeñas de patatas fritas, de galletas, paquetes pequeños de dulces, etc.). A veces sólo tenemos sensación de satisfacción cuando nos comemos el paquete o la bolsa entera. Si es más pequeño, tendremos la misma sensación de saciedad (nuestro cerebro lee que nos hemos comido todo el alimento) pero habremos consumido mucha menos cantidad de alimento.

Come en un plato de postre. De ese modo lo puedes llenar combinando diferentes tipos de alimentos. Tu cerebro se olvidará de que es un plato de postre, y sólo leerá que te has comido un plato lleno, con lo cual se sentirá satisfecho.

Si quieres comer bombones o galletas o cualquier otro tipo de dulce, no te lleves el paquete. Coge sólo uno o dos y ve al comedor. Si quieres otro, levántate, coge sólo uno y cómetelo en el comedor, nunca en la cocina al lado del paquete. Aparta la comida de la vista. Muchas personas con sobrepeso comen por estímulo, es decir, el hambre se les despierta cuando ven la comida. Eliminando el estímulo, se elimina el hambre y de este modo se aprende a reconocer el hambre física.