Planear el futuro nos hace más felices
Un requisito imprescindible para ser felices es aprender a vivir el momento presente, eliminando tanto la culpa por el pasado como la angustia por lo que ocurrirá en el futuro. Sin embargo, esto no significa dejar de tener planes o metas de futuro, sino aprender que no podemos controlar todo lo que nos sucede y que siempre nos ocurrirán cosas que no hayamos planeado a las que tendremos que hacer frente.

De hecho, no planear nuestro futuro y dejar las cosas en manos del destino nos lleva a sentirnos como marionetas en manos del mismo, sin capacidad para tomar decisiones, generando en nosotros un sentimiento de impotencia que, a la larga, nos puede llevar a la desesperanza y a la depresión.

Planear el futuro es importante porque sólo podremos lograr aquello que queremos si tenemos una visión clara de las mismas. Si, por ejemplo, nuestro objetivo futuro es ser campeones del mundo de maratón, deberemos ahora comenzar a entrenarnos para lograr dicho objetivo. Tener una meta, un propósito en nuestra vida es una condición indispensable para ser felices, porque nos permite mirar el futuro con ilusión y esperanza, aumentando nuestra autoconfianza y autoestima por los logros obtenidos. Planear el futuro, en suma, nos ayuda a dar sentido a nuestra vida.

Es importante, para planear el futuro de una forma positiva, no centrarnos en aquello que no podemos hacer o en las habilidades o capacidades que nos faltan. Puede que sea demasiado tarde para convertirnos en estrellas de ballet clásico, pero seguramente tenemos otras habilidades que podemos cultivar o mejorar. Centrarnos en nuestras capacidades y posibilidades es básico para planear el futuro con optimismo.

Y, por supuesto, mientras planeas el futuro, no te olvides de vivir el presente. Disfrutar cada momento, vivirlo plenamente y acumular experiencias te ayudará a vivir un futuro más pleno.