Pon orden en tu vida
Hay momentos en los que el malestar interior es palpable, sin embargo, es difícil analizar la causa. En ese caso, es esencial ir más allá, es decir, poder ir más lejos para poner orden y armonía en la propia vida. Dicho orden implica dedicar el tiempo y la concentración necesaria al trabajo, tener también espacio para las relaciones sociales, y por supuesto, tener un margen de libertad para uno mismo.

En ciertos momentos de la vida, puede que se descuiden algunos de estos aspectos puntuales y, por ello, surgen emociones como la tristeza, la ansiedad, la rabia, la frustración, el dolor… Siempre debes evitar la tentación de compararte con nadie más ya que la felicidad no siempre está en sintonía con aquello que aparentan las personas. Es decir, a veces, dicha sensación de plenitud externa puede ser ficticia. Por tanto, preocúpate de ser feliz y de vivir bien tú.

Pon orden en tu vida, para ello, puedes coger tu agenda y tachar el número de teléfono de todas esas personas que te aportan más disgustos que alegrías. Personas con las que siempre que quedas te sientes incómodo o te relacionas más por compromiso que por una verdad interior.

Del mismo modo, enumera todas las actividades que haces a lo largo de la semana. Di adiós a todos esos planes que no te gustan. Escucha tus emociones y así podrías moverte por la vida desde el camino de la alegría. En la existencia también es bueno tener un espacio para cultivar la espiritualidad, la reflexión sobre uno mismo y el cuidado de la propia mente. Entrena tu mente cada día para pensar en positivo, para cuidar de los pequeños detalles, para no pensar en las carencias sino en aquello que ya se tiene. En definitiva, pon orden en tu vida y establece una jerarquía de deseos.