Ponle emoción a la vida
Ponle emoción a la vida, disfruta de verdad de cada instante, siente el poder de tu corazón que se refleja al compás de cada latido, escucha tus emociones que se suceden al ritmo de la rutina, implícate con las personas, con tu destino… En definitiva, anímate a vivir en letras mayúsculas sin poner excusas. La vida no es sinónimo de sobrevivir, es decir, de tener una existencia a medias. En realidad, tu paso por este mundo puede ser gratificante, mejor dicho, fascinante.

Para ello, es importante estar dispuesto a descubrir la felicidad sin límites. Por tanto, se paga un precio: esfuerzo, sacrificio, lucha, constancia… Un tesoro tan grande no es fácil de alcanzar desde la pereza o la apatía. Ponle emoción a los diferentes ámbitos de tu vida. Busca la forma de recuperar la ilusión por tu trabajo. Recuerda la motivación con la que ibas a la oficina durante los primeros días.

Rescata esa magia para sentir el peso de la vocación dentro de tu mente. Intenta rescatar la chispa en tu relación de pareja. Apuesta por el romanticismo de decirle cosas bonitas a la persona que está a tu lado, hazle un regalo especial un lunes por la mañana antes de que se marche al trabajo, ayúdale a crecer, haz que sienta orgullo por ti… Anímate a hacer cosas nuevas. Esa es la única forma de ponerle emoción a la vida.

Por supuesto, la emoción también tiene muchos grados y matices. Existen instantes que vienen cargados de una intesidad notable. Son precisamente, aquellos que recuerdas de una forma importante después de los años porque dejaron una huella notable en tu alma y en tu corazón. A partir de este mismo instante, puedes elegir dos opciones: conformarte con vivir a medias u optar por la aventura de convertir tu vida en una obra de arte. ¿Qué camino prefieres tomar?