¿Por qué caemos en el pensamiento negativo cuando es mejor ser optimista?
En teoría, cualquier persona sabe que es mejor ser positiva ya que el hecho de dar rienda suelta al optimismo potencia los niveles de bienestar personal, la alegría interior y la ilusión. Sin embargo, en la práctica, las personas somos vulnerables, tenemos miedos e inseguridades. La oposición entre teoría y práctica, inteligencia y voluntad, es muy humana. ¿Cuáles son las principales causas que nos llevan a pensar en negativo a pesar de ser conscientes de que el optimismo es la verdadera clave hacia el éxito?

Influencia del entorno

A pesar de que la felicidad se vive en primera persona como protagonista, la realidad es que el entorno que rodea a una persona también puede potenciarle o minimizar su autoestima. Una persona integrada en su grupo de amigos, que tiene relaciones sinceras, tiene una base social más sólida para tener una actitud optimista que quien vive un momento de soledad o quien tiene varias relaciones no de amistad verdadera sino de utilidad.

El entorno es tan importante, que por esta razón, debemos cuidar de nosotros mismos y elegir a compañeros de viaje que sumen a nuestra vida valores tan importantes como la honestidad y el cariño desinteresado.

¿Por qué caemos en el pensamiento negativo cuando es mejor ser optimista?

Por miedo a intentarlo

Asumir un riesgo y luchar por un objetivo concreto también implica hacer frente al esfuerzo de luchar por una meta. En ocasiones, el miedo al fracaso puede hacernos tirar la toalla antes de tiempo. De ahí que el pesimismo también puede estar causado por el miedo a intentarlo.

Periodo de tristeza

En un periodo de tristeza vital, es posible experimentar una mayor tendencia hacia el pesimismo ya que la forma en que nos sentimos también influye en el modo en que pensamos.

Todo ello no significa que una persona no pueda escapar de su pensamiento negativo a modo de causa y efecto sino que en este tipo de situaciones, es necesario un esfuerzo extra para ir más allá de la negatividad.