¿Por qué el amor muere con la rutina?
Muchas personas se comportan como si el amor, fuese algo que se consigue el día de la boda y ya no hubiese que hacer nada más por alimentar esa chispa. El amor muere al compás de la rutina y de la monotonía porque en ese caso, la pasión queda encarcelada en medio de ese sentimiento monótono de hacer día tras día lo mismo. ¿Por qué el amor muere con la rutina?

En primer lugar, porque es muy grande el contraste que existe entre el inicio de una historia de amor, y los años posteriores. En el interior de las personas, queda esa nostalgia del pasado, esa añoranza del ayer en donde todo era perfecto y mágico. Sin duda, es posible reavivar la magia con romanticismo, interés común, creatividad, ganas por sorprender al otro y hacerle sentir especial.

Por otra parte, muchas personas encuentran en la rutina la excusa perfecta para no seguir arreglándose tanto como antes, para no seguir haciendo planes igual que antes o para no prestar la atención merecida al otro. La falta de tiempo suele ser la excusa principal. Y aunque es verdad que el trabajo y la vida familiar no siempre son fáciles de conciliar, detrás de esa sensación de falta de tiempo, existen otras muchas emociones enmascaradas, como por ejemplo, la pérdida de interés total en el otro.

En el amor hay rutina, de hecho, resulta inevitable porque la vida, también está llena de rutinas muy necesarias para ser feliz y para tener un buen nivel de bienestar. Sin embargo, no dudes en tener una actitud proactiva para luchar contra lo previsible y lo esperado para romper los esquemas mentales de tu pareja.

Existen parejas que se siguen queriendo pero ya no se quieren como pareja sino que se tienen un afecto por todo lo que han vivido en común.