¿Por qué no puedes olvidar el pasado?
La vida podría representarse de forma gráfica en forma de camino. Se trata de un trayecto que vamos recorriendo, en ocasiones, deprisa y en otras, despacio. Lo importante es caminar siempre mirando hacia el futuro pero especialmente, disfrutando el ahora. La mente y la inteligencia al igual que la fuerza de voluntad, son un verdadero regalo para el ser humano. Tomás de Aquino explica de forma acertada que cualquier persona se alegra cuando recuerda un hecho positivo del ayer al igual que se entristece al rememorar los malos momentos.

La realidad es que es imposible olvidar el ayer precisamente porque el recuerdo es inherente a la memoria. De hecho, la pérdida progresiva de memoria que se produce en algunas enfermedades como el alzheimer produce falta de autonomía e independencia. Recordar el pasado nos ayuda a saber de dónde venimos pero también, nos permite acumular sabiduría en forma de experiencia.

El problema surge cuando un recuerdo del ayer se convierte en una obsesión, en algo que te impide vivir feliz y tranquilo contigo mismo. En ese caso, el pasado adquiere un peso desmedido sobre ti y tu nivel de bienestar interior, tanto que te impide disfrutar el presente. Tu pasado te puede cerrar puertas a nivel vital cuando tú mismo te niegas a abandonarlo. Existen personas que adoptan un rol de víctimas ante la vida. Así sucede, por ejemplo, cuando se comparan de forma constante con los demás, idealizando los logros ajenos en vez de centrarse en los propios.

El pasado, afortunadamente, no se puede olvidar. Por ello, recordamos el rostro de los seres queridos que ya no están con nosotros y también, guardamos momentos que son verdaderamente mágicos en nuestro corazón. Lo que debes intentar es recordar siempre lo positivo que hay en tu vida y evitar recrearte demasiado en una situación trágica.