Por qué nos cuesta aceptar cumplidos
Algunas personas saben aceptar cumplidos con toda naturalidad, aceptando el cumplido y agradeciéndolo a la persona que se lo ha hecho. A otras, por el contrario, les resulta muy difícil, por no decir imposible, aceptar un comentario positivo sobre su físico, su inteligencia o su comportamiento. Cuando alguien les hace un cumplido se bloquean, se ponen rojas y no saben qué decir ni cómo reaccionar. Se sienten inmediatamente obligadas a devolver el halago a la otra persona o se ven en la necesidad imperiosa de quitarse el mérito a ellas mismas y negar el cumplido,.

Quien rechaza un cumplido suele hacerlo porque tiene una pobre imagen de sí mismo o porque no está acostumbrado a recibir elogios. Normalmente son personas que, cuando eran pequeños, siempre se han resaltado sus aspectos negativos, sin hacer hincapié nunca en los positivos lo que hace que, cuando son adultos, les resulta muy difícil ser conscientes de sus partes positivas.

Aunque parezca un mundo, aceptar un cumplido es más fácil de lo que parece. Es importante que miremos a los ojos a la persona que nos hace un cumplido, no sólo porque de ese modo podremos saber si es sincero o no, sino porque de ese modo establecemos una comunicación fluida. Después sonreiremos y le daremos las gracias, sin intentar rebajar el elogio ni sobreestimarnos ante el mismo, haciendo también nosotros un halago de nosotros mismos.

Un cumplido, siempre que sea sincero, es el reconocimiento a nuestras cualidades positivas y por ello es algo que nunca debemos rechazar y sí aprender a aceptar. Debemos ver el cumplido como un abrazo que nos da la otra persona, y al igual que nunca rechazaríamos un abrazo si es verdadero, tampoco debemos rechazar un cumplido, aunque al principio nos resulte difícil.