¿Por qué nos cuesta tanto ser felices de verdad?
Existen preguntas que como un eco, despiertan la conciencia interior de quien se para a pensar sobre si mismo. Hoy te hago una pregunta: ¿Por qué cuesta tanto expresar de una forma asertiva un grado de felicidad interior elevado? ¿Qué nos lleva a vivir con una expectativa equivocada de lo que implica la vida en sí misma? Desde un punto de vista filosófico, comparto mi respuesta en este post.

Para seguir avanzando en el camino de la vida

Tal vez, si la felicidad completa fuese tan sencilla de alcanzar, a lo mejor las personas sentirían que ya no deben esforzarse por lograr nuevos retos, crecer como personas y avanzar. Esa sensación de que te falta algo, también es un estímulo de motivación para el cambio y para la acción.

Por tener una noción distorsionada de la felicidad

En ocasiones, las personas sí son felices (pero no valoran lo que tienen), o al menos, tienen todos los motivos del mundo para serlo, sin embargo, si partimos de un concepto equivocado de la felicidad, entonces, no podemos saber si realmente somos felices. Existen personas que asocian la felicidad con la idea de hacer “aquello que te apetece en cada momento”. Otras personas consideran que la felicidad es estar en una especie de nube de la emoción constante.

Lo cierto es que en la felicidad también existe tristeza, la responsabilidad del deber cumplido y las dudas. La felicidad es un camino de largo recorrido basado en un proceso de autodescubrimiento personal en el que cada ser humano, a partir de su propia experiencia y de su madurez, aprende a quererse y comprenderse mejor a sí mismo.

¿Por qué nos cuesta tanto ser felices de verdad?

El egoismo

El egoismo es un sentimiento que también está vinculado con la felicidad ya que cuando una persona vive desde el ego (siempre quiere más) entonces, tiene una actitud de insatisfacción crónica. El egoismo está vinculado a otros sentimientos como la envidia propia de aquel que se compara con los demás o la vanagloria, de quien se preocupa por el qué dirán y quiere aparentar una imagen determinada. Por tanto, ser plenamente felices también es un proceso complejo porque la persona debe desprenderse de cualquier resquicio de vanidad.