Por qué nos gusta pasar miedo
Sí, es cierto, a muchas personas les encanta sentarse en la oscuridad de una sala de cine y ver películas del género de terror, pasando momentos de auténtico miedo que seguramente no soportarían en la vida real. Otras, por el contrario, disfrutan leyendo relatos de terror, sintiendo cómo se les pone el pelo de punta y se estremecen de miedo con la lectura. Pero ¿por qué nos gusta pasar miedo?

Por una parte, se trata de un miedo que podemos controlar. Basta con cerrar los ojos o el libro y el estímulo que nos provoca miedo cesará. Si volvemos a abrirlos, reaparecerá, pero nosotros podremos decidir si lo soportamos o no. Y sobre, todo, porque sabemos que ese miedo tiene un final, cuando termine la película o el libro o el relato, con lo cual sentiremos una sensación de alivio tras la tensión sufrida que nos resultará placentera. Y, dado que nuestro cerebro se mueve buscando el placer y evitando el dolor, tenderemos a repetir esta experiencia.

Por otro lado, los científicos han descubierto que, cuando vemos una película de terror o leemos un relato de este género, la zona del cerebro que se activa es la misma que la que lo hace cuando estamos sintiendo una mezcla placentera. Es por esta razón que, al tiempo que experimentamos la sensación de miedo estamos disfrutando de la misma.

Finalmente, otros estudios concluyen que disfrutamos pasando miedo por la forma que tiene nuestro cerebro de procesar la información. Cuando vemos la película, las imágenes que nos causan miedo son captadas por la amígdala, que es la zona del cerebro que procesa emociones primarias como el miedo, el terror o la angustia, por lo que sentimos auténtico miedo pero, al mismo tiempo, la información también es procesada por el neocórtex, la parte del cerebro que se ocupa de los sentimientos más sofisticados y ésta determina que no es una situación de peligro real, que nuestra vida no está en riesgo, lo cual nos produce una sensación satisfactoria