Por qué nos hacemos adictos
Cuando pensamos en una adicción, solemos pensar en el alcohol o las drogas. Sin embargo, existen multitud de sustancias, hábitos y cosas a las que podemos ser adictos, tantas que la lista sería innumerable: comida, alcohol, drogas, tabaco, juego, al móvil, Internet, sexo, trabajo, dinero…, etc. Si resulta curioso el hecho de que sea tan sencillo caer en una adicción, también lo es que unas personas tengan más propensión para ellos mientras que parece que otras son inmunes a las adicciones. ¿Qué es lo que provoca la adicción?

Existen diferentes estudios que muestran que existe una carga genética por la cual se hereda la predisposición a sufrir una adicción. Esto se ha comprobado tras detectarse que existen ciertos rasgos genéticos que poseen quienes sufren alguna adicción que no tienen quienes no la sufren, como cambios en como procesan o producen neurotransmisores en sus cerebros.

También son importantes los factores ambientales, es decir, el entorno de la persona adicta. La autoestima, la valoración y el autorespeto tienen un papel muy importante en el hecho de que las personas caigan en alguna adicción. Diversos estudios demuestran que muchos adictos han sufrido situaciones en la infancia que les han hecho concebir un sentimiento de poca valía acompañado de poca autoestima. Es esta poca valoración lo que les lleva a dañarse a sí mismos ingiriendo sustancias que dañan su cuerpo o llevando a cabo comportamientos que destruyen su vida, tratando de compensar estos sentimientos y estas carencias. Es por ello que uno de los pilares básicos para salir de una adicción es recuperar la autoestima y que el adicto comience a cuidarse y a valorarse a sí mismo.

La forma de comenzar en la adicción es única en cada persona, pero todo aquel que cae en ella lo hace con la intención de encontrar una felicidad que no logra alcanzar de otro modo, por considerarse incapaz o menos valioso que aquellos con quienes convive.