¿Por qué nos mordemos las uñas?
Realmente la ciencia no tiene aún una explicación de por qué nos mordemos las uñas, y, sobre todo, por qué unas personas lo hacen y otras no. Lo que sí se sabe es que es una costumbre que comienza en la niñez, en torno a los tres o cuatro años, y, en la mayoría de los casos, dura hasta que somos adultos.

Lo que sabemos también es que es un acto casi automático. Cuando nos queremos dar cuenta, ya nos estamos mordiendo las uñas, sin apenas haber percibido que nuestra mano se ha acercado a la boca. Y la prueba es que si estamos en una situación en la que debemos controlar el hábito, se hace necesario que hagamos un esfuerzo de concentración.

Morderse las uñas es, indudablemente, una manera de hacer desaparecer o rebajar la ansiedad en situaciones donde nos sentimos nerviosos, angustiados en incluso frustrados.

Es también una forma de canalizar la agresividad, en situaciones en las que sentimos que podemos perder el control, o cuando nos sentimos inseguros. Esto se debe a que es un acto que nos conforta como lo hacía chuparnos el pulgar cuando éramos bebes.

Pero diversos estudios han constatado que también nos mordemos las uñas cuando tenemos que tomar una decisión, independientemente de que ésta sea muy importante o no (tanto comprándonos una prenda de ropa como eligiendo la casa en la que vamos a vivir). En este caso el mordernos las uñas sería una forma de facilitar la concentración mientras realizamos la elección.

Dejar de morderse las uñas no es fácil, pero no es imposible. Para ello deberemos encontrar algo que nos ayude a canalizar el estrés del mismo modo. Para ello podemos utilizar desde las pelotas anti estrés hasta técnicas de relajación cuando sintamos la necesidad de mordernos las uñas.