¿Por qué nos olvidamos de las cosas?
Por mucho que intentas evitarlo, antes o después terminas olvidando cosas. A veces, incluso, te parece que tienes la misma memoria que los peces, es decir, tres segundos, porque cuando vas a salir por la puerta ya no recuerdas para qué tenías que salir a la calle, algo que en ese momento resultaba prioritario para ti. En ese caso ¿por qué nos olvidamos de las cosas?

Según los investigadores, olvidamos los recuerdos que no son importantes y que compiten con aquellos que forman parte de un objetivo importante para nosotros, que son los que guardamos en la memoria a largo plazo. Nuestro cerebro hace una selección de la importancia de los recuerdos dándoles una prioridad diferente a la que le damos nosotros.

Por ello borra en el día a día recuerdos que, aunque para nosotros sean importantes, como el PIN de la tarjeta o el nombre de nuestro compañero de trabajo y deja espacio para los que él considera importantes, que son los que se graban y nos suelen acompañar toda nuestra vida, recuerdos de supervivencia, recuerdos asociados a nuestros sueños, objetivos, conocimientos y habilidades que ejercitamos de por vida, etc.

También las emociones juegan un papel muy importante a la hora de mantener los recuerdos. Hechos asociados a emociones muy intensas, tanto positivas como negativas, se guardan vívidamente en la memoria, porque el cerebro las considera importantes. De ahí que siempre recordemos el primer amor o aquel día en que nos perdimos o nos atracaron. Si el recuerdo no es emocional, el cerebro lo olvida con mayor facilidad.

El estrés es otro de los grandes responsables del olvido. Cuando estamos estresados, no prestamos atención a las cuestiones cotidianas, sino que solemos estar más pendientes de aquello que nos estresa, perdidos en nuestro autodiálogo interno. Eso hace que no sepamos si hemos cerrado el gas o si dejamos abierta la puerta de casa.