¿Por qué nos sentimos tan bien cuando nos enamoramos?
Enamorarse es una de las mejores experiencias que puede vivir un ser humano. Cuando nos enamoramos, todo nuestro mundo se trastoca, se vuelve brillante, nos sentimos felices y nos resulta muy difícil pensar en otra cosa que no sea la persona de quien nos hemos enamorado. Todas estas emociones, que nosotros solemos ubicar directamente en el corazón, realmente se producen en el cerebro, debido a los cambios químicos que el enamoramiento produce en él.

Cuando nos enamoramos, se produce un sobreestímulo de una zona situada en la base del cerebro, que es la responsable de la producción de dopamina, produciéndose casi una inundación de esta sustancia. Esto es lo que nos produce esa euforia que sentimos cuando nos enamoramos, esa energía y vitalidad que sólo podemos asociar al enamoramiento.

Cuando vemos a la persona de la que nos hemos enamorado, nuestro cerebro segrega otra hormona, denominada feniletilamina. Esto tiene como consecuencia que se inhibe la actividad de las zonas del cerebro donde se procesan tanto las emociones negativas como aquellas relacionadas con el pensamiento crítico.

Es esta hormona la responsable de que, cuando nos enamoramos, seamos incapaces de ver los defectos de la otra persona, y se nos aparezca como alguien perfecto para nosotros, que nos complementa y que es justo a quien hemos estado buscando siempre. Por otro lado, esta hormona es también la responsable de que todo nos parezca bonito y de que nuestra vida parezca haberse llenado de color, porque nuestro cerebro percibe sólo las emociones negativas.

Finalmente, se segregan otras hormonas como la oxitocina o la vasopresina, que son las que hacen que nos apetezca ver a la otra persona y que nos sintamos tan bien cuando estamos a su lado, porque estimulan los circuitos de la recompensa en el cerebro.