¿Por qué permanecemos en relaciones destructivas?
Una relación de pareja equilibrada y madura, que nos permita crecer y desarrollarnos como personas así como sentirnos queridos y apoyados resulta realmente enriquecedora para cualquiera de nuestros. Sin embargo, si en la pareja se dan agresiones físicas, emocionales y psicológicas, si mina nuestra autoestima y nos sentimos en todo momento infravalorados o menospreciados, estamos ante una relación destructiva, que puede destruirnos como personas.

Aunque muchas veces quien está inmerso en una de estas relaciones es consciente de ello, no rompe la relación, sino que continúa en ella o, si la rompe, con su próxima pareja establecerá la misma dinámica destructiva. ¿Cuál es la razón de este comportamiento?

Normalmente esto se da en personas que han crecido en hogares disfuncionales, donde eran habituales los abusos entre los miembros de la familia, abusos que se veían como normales. Crecen acostumbrados a este patrón y con la idea de que el abuso o el maltrato es un componente necesario o inherente a las relaciones.

Por otra parte, estas personas creen que no pueden ser queridas por nadie, por lo que aceptan ser amadas independientemente de cómo son tratadas, porque no creen merecerse nada mejor.

Con el trascurso de la relación, su autoestima se mina más y más, por lo que terminan creyendo que nunca encontrarán a nadie más que las ame, porque no tienen nada por lo que ser amadas, con lo cual, ante el temor de no ser queridos o quedarse solos, o de no valer nada sin el otro, permanecen en la relación.

Tanto los hombres como las mujeres se pueden ver inmersos en estas relaciones. En el primer caso, la violencia por parte de las mujeres es más psicológica, mientras que si la parte agresiva de la pareja es el hombre la violencia es más física.