¿Por qué saltamos de una relación a otra?
Todos en nuestro círculo conocemos a personas que parecen empalmar una relación sentimental con otra, sin dejar apenas tiempo entre ambas, esperando que esa nueva persona con la que comienzan sea por fin la definitiva, en una espiral que no parece terminar nunca porque rara vez se produce ese encuentro.

Esto, a la larga, crea en ellos un sentimiento de frustración, pero al mismo tiempo no pueden dejar de encadenar relaciones. Este comportamiento no tiene una única explicación, sino que pueden ser varias las causas que nos llevan a este comportamiento.

– Miedo al compromiso: Aunque comienzan cada relación esperando encontrar a su pareja para toda la vida, cuando la relación funciona y se va sedimentando en el tiempo, aparece su miedo al compromiso, lo que les lleva a romper la relación buscando defectos en el otro, a través de infidelidad o buscando cualquier comportamiento que les permita romper y volver a empezar.

– Miedo a la intimidad: Si hemos tenido malas experiencias sentimentales previas o hemos sufrido maltrato o abandono infantil, el miedo a volver a sufrir puede impedirnos abrirnos al otro y darnos a conocer totalmente.

– Miedo a la soledad: Suele ser la causa más habitual de saltar de una relación a otra. Con ello, se intenta eliminar la soledad, tanto la física como la emocional, y una vez que la relación se ha roto, en lugar de tomarse tiempo para uno mismo, se busca inmediatamente alguien que alivie dicha soledad y el sentimiento de vacío que suele acompañar a quienes sufren este miedo. De este modo, se evitan investigar las raíces de ese sentimiento, o analizar qué es lo que les lleva a actuar de ese modo, aunque, a la larga, se sientan insatisfechos.