¿Por qué se produce la decepción?
La decepción es una emoción muy humana, que sin embargo, debe de ser controlada. Es decir, en caso de atravesar una época de tu vida en la que vayas sumando una decepción tras otra, entonces, está claro que el balance de dolor, tristeza y pena será enorme. Sin embargo, es inevitable que así como hay rachas de buena suerte y de bonanza, del mismo modo, existen periodos de miedo y de resultados que no eran los esperados. ¿Por qué se produce la decepción?

En primer lugar, puede suceder que porque has apostado por el proyecto equivocado o también, por la persona inadecuada. De hecho, duele mucho más una decepción personal que laboral. Suele darse cuando tienes la sensación de dar mucho más de lo que recibes.

Por otra parte, también es posible que te hayas generado expectativas desorbitadas en relación con un aspecto determinado de tu vida. La realidad es la que es, y el peligro de la mente es que puede tender a idealizar en busca de lo perfecto. La decepción no sólo tiene una causa externa, es decir, en más de una ocasión, una persona puede decepcionarse consigo misma por no haber actuado del modo adecuado. Por ello, para afrontar dicha decepción es importante poner en práctica el valor del perdón que te libera de la culpa.

La decepción surge de forma natural, sencillamente, porque la vida no es como uno desea al cien por cien. Existen límites e imposibles que debes superar con fuerza de voluntad, objetividad y una visión más amplia de la realidad. Anímate a dejar de lado cómo deben ser las cosas para aceptarlas tal y como son. Aunque no te gusten, lo cierto es que no debes perder energía en este tipo de detalles porque tendrás la sensación de estrellarte contra un muro.