Practica la aceptación
Aceptar un premio, un elogio o algo agradable resulta fácil y positivo. Aún así, conviene precisar que existen personas que se sienten muy incómodas al recibir un piropo porque no han estado acostumbradas a ese tipo de acciones por parte de los demás. Es decir, la sociedad nos inculca que es más fácil criticar lo negativo que elogiar lo positivo.

Sin embargo, no es tan fácil aceptar un castigo, una situación de dolor, una enfermedad, un despido laboral… La aceptación implica asumir la realidad tal y como es, sin pretender cambiarla. La voluntad, por pura inercia, se enfrenta ante aquello que la razón no comprende al cien por cien. El arte de la aceptación es difícil, sin embargo, es el único camino que se puede poner en práctica a la hora de aprender a vivir en plenitud, no sólo los momentos de éxito, sino también, los de debilidad.

Por ello, es bueno aprender a poner en práctica la aceptación incluso en los detalles más pequeños. Por ejemplo, evitando dramatizar ante un desamor. Es bueno aprender a tomar las cosas con sentido del humor, saber relativizar un contexto determinado y dar prioridad a cosas que realmente la tienen.

Aceptar es el primer paso para poder avanzar en el camino vital. De lo contrario, alguien que no acepta su destino tal y como es se estanca. Por ejemplo, cualquier enfermo necesita aceptar su realidad para poder luchar y apostar por la salud. Alguien que no acepta, niega las cosas y en cierto modo, se trata de tiempo perdido. Por otra parte, la aceptación también se debe poner en práctica en el terreno de las relaciones interpersonales. Es decir, debes querer a tus amigos y familiares tal y como son, sin pretender cambiarles. Algo que a veces, resulta más difícil en el seno de una relación de pareja.