Proceso de acompañamiento
El proceso de acompañamiento en muchas ocasiones, se realiza de una forma profesional. Por ejemplo, un coach acompaña a su coachee a lo largo de las diferentes sesiones en la consecución de un objetivo. Del mismo modo, un psicólogo hace lo propio en su consulta. El proceso de acompañamiento implica hacer un seguimiento de la evolución de la persona a nivel emocional. Pero dicho proceso también puede realizarse en el plano de la amistad.

Por ejemplo, si un buen amigo ha sufrido un duro golpe en su vida, hacer un proceso de acompañamiento implica hacer un seguimiento, quedar con regularidad, estar con él en este momento de la vida, ayudarle a crecer y mejorar, ser su punto de apoyo… La compañía aporta fortaleza, seguridad y menos miedo. Además, el afectado sabe que puede ser escuchado. Una de las necesidades emocionales más importantes de una persona es la de ser escuchada, poder hablar de sí misma con libertad. Tal necesidad se ha convertido en el principal motor de entidades como El Teléfono de la Esperanza donde además, se respeta el anonimato en la llamada.

El proceso de acompañamiento marca una evolución determinada a lo largo del tiempo. Cada persona es diferente, por ello, ante un mismo conflicto cada una reacciona de diferente forma. De ahí que cada ser humano tenga su propio ritmo interno y dicho ritmo, influye de una forma clara en el proceso de acompañamiento o de seguimiento.

Muchas personas buscan compañía en la sociedad actual y en ocasiones, no les resulta nada fácil. Por falta de tiempo, por timidez, individualismo social… Sin embargo, la sociedad tecnológica no debería hacernos olvidar lo verdaderamente valioso para un ser humano: la compañía de un buen amigo, la presencia y el apoyo emocional. Si estás en un momento de dificultad, pide ayuda a tu entorno o a un profesional.