Psicología de la rutina
Vivimos inmersos en una rutina, pero a la vez, la monotonía no existe en esencia en tanto que cada día, es diferente al anterior. Nuestro propio organismo cambia de hecho, y envejece al compás del tiempo. Pero algunas personas sienten pánico ante la rutina, sencillamente, porque tienen una noción totalmente distorsionada de la vida. En la existencia hay muchos momentos de apatía, aburrimiento, soledad, decepción, tristeza…

Por tanto, el calendario vital no se llena únicamente de alegrías, celebraciones, eventos, regalos, pasiones, romances, grandes amores… De hecho, por ejemplo, después de un periodo tan intenso como el de la Navidad, donde en cuestión de dos semanas, la agenda se vuelve de lo más intensa gracias a planes y reencuentros, al llegar el mes de enero, existe una sensación extraña ante la ausencia de tanta emoción.

La base de la felicidad reside en disfrutar el día a día. Y es que, si consigues disfrutar hasta de los días más sencillos, entonces, claro que también podrás disfrutar de otras fechas más especiales, de planes con gente. Pero la vida, en esencia, se define por la soledad del alma. Al menos, en momentos tan vitales como el nacimiento o la muerte propias. Pero también, la muerte ajena despierta un gran sentimiento de soledad y de impotencia. Ya que, por mucho que quieras a la otra persona, tienes que resignarte al no poder devolverle la vida.

La rutina es rutina. Ni más ni menos. Pero la rutina no es negativa. De hecho, es uno mismo quien debe esforzarse por generar algo de ilusión y esperanza en medio de su día a día. Es positivo romper horarios, cambiar costumbres, dejar de lado lo conocido para ir en busca de algo desconocido.