Psicología del color: Cómo nos influyen los colores fríos
Que los colores influyen en nuestro estado de ánimo es algo que experimentamos día a día. Basta que cambiemos el color de una habitación o el de nuestra ropa para notar cómo nos sentimos más contentos o más tristes de forma inmediata. Pero no es éste el único efecto que pueden provocar en nosotros los colores. También nos pueden ayudar a relajarnos y encontrar la calma. Esto lo logramos sobre todo con los colores fríos como el azul, el verde o el violeta.

El verde es, sin duda, el color más relajante de todos los que podemos encontrar. Basta salir a dar un paseo a la naturaleza, llena de diferentes tonos de verde y sentiremos cómo nuestra mente se calma y nuestro cuerpo se relaja. Según se dice, esta sensación viene del hecho de que este color representa la armonía y el orden de la naturaleza, armonizando así también nuestro interior.

Si nos sentimos angustiados y ansiosos, nada mejor que rodearnos de este color, sobre todo en sus tonos suaves, para recuperar la calma, preferiblemente en plena naturaleza.

El azul, además de ayudarnos también a encontrar la calma, nos va a llenar de serenidad. Este color no sólo reduce la angustia y la ansiedad, sino que además nos va a ayudar a meditar y reflexionar, por lo que, si tienes que tomar una decisión importante y quieres pensarla con calma, rodéate de azules que te hagan sentir tranquilo y favorezcan la concentración, principalmente en la gama de los oscuros. Si nos sentimos tristes, el azul oscuro nos lleva a sentir optimismo, sensación de apertura y libertad. También nos puede ayudar a controlar el apetito.

El violeta se asocia a la espiritualidad, al cambio positivo, además de hacernos también sentirnos relajados. Si queremos realizar un cambio en nosotros mismos, este color nos ayuda a conectar con nuestro yo interior.