Psicología del día a día para sentirte bien
Las grandes metas comienzan siempre por pasos muy pequeños. Muchas veces, en medio de la impaciencia de lograr un objetivo, las personas se dan por derrotadas a sí mismas ante el primer obstáculo. Toda conquista emocional, se consigue a base de pequeñas metas vividas en el día a día. Por ello, empieza a centrarte en el día del calendario, en el hoy, para dejar de proyectar un deseo en el futuro. Si quieres dejar de fumar, por ejemplo, entonces, únicamente, proponte no fumar hoy. Cuando veas que puedes estar un lunes entero sin encender un cigarro estarás más preparado para afrontar un nuevo día en las mismas circunstancias. Del mismo modo, si quieres superar el enganche psicológico hacia una relación destructiva, puedes proponerte no llamarle hoy para saber de ella, pero deja de lado el para siempre que convierte a la voluntad en víctima de un sufrimiento innecesario.

Por otra parte, para tener un buen nivel de bienestar en el día a día, es importante madrugar. Cuanto antes te levantas, más motivación tienes, menos sensación de angustia arrastrar por posponer obligaciones que están ahí y que no puedes aplazar, más tiempo tienes para dedicártelo a ti mismo y también, para vivir. Dormir es una necesidad pero pasar más tiempo del necesario dormido, en cierto modo, te resta tiempo de vida en tanto que estar con los ojos abiertos te abre a la vida de verdad.

Aprende a dar importancia al esfuerzo que haces ante gestos muy cotidianos en tu día a día: cocinar, planchar, poner la lavadora, limpiar la casa… Dando valor a cada detalle, también sumas bienestar por cada gesto. Cada día, realiza al menos, una buena acción. Y por la noche, realiza un ejercicio de reflexión antes de acostarte sobre todo lo bueno que has vivido.