Psicología del optimismo
¿El optimista nace o se hace? ¿Una persona nace determinada por su modo de ser o tiene la capacidad de ir más allá de todo límite a través de la fuerza de voluntad y de la superación? Sin duda, la psicología del optimismo refleja ese sentimiento que tienen algunas personas a la hora de sonreír incluso en las circunstancias más adversas cuando todo parece ir mal.

El optimismo es una forma de vida, pero también, es salud. Y es que, se vive mucho mejor conectado con el sentido del humor, con la capacidad de sonreír, de ver el lado bueno de la vida. ¿Qué cualidades tiene el optimista? Se centra en aquello que tiene en vez de en aquello que le falta. Además, también tiene el poder de relativizar los problemas y todas las preocupaciones de la vida.

De este modo, no se deja invadir por pensamientos negativos de angustia. Viven con la certeza de que el futuro será bonito y de que llegarán cosas buenas en el mañana. Por ello, el optimista trabaja su propio estado de ánimo. Se esfuerza para no dejarse invadir por la tristeza, para ello, pone en marcha planes, cultiva las relaciones sociales, intenta superarse a sí mismo, no tiene tanto miedo a fracasar como la persona negativa.

El optimismo es un verdadero regalo a nivel emocional y anímico. Por ello, la sabiduría de la vida a veces, se refleja en algo tan sencillo como la risa, la alegría en los ojos, un abrazo… Gestos que definen la capacidad de apertura y de dar que tiene una persona que vive conectada con los buenos deseos. No es fácil ser optimista cuando las cosas van mal. Pero por suerte, la vida no es un drama continuo sino una historia que tiene ingredientes de todo tipo.