Psicología positiva
La psicología positiva es una rama de la psicología que se ocupa del estudio de nuestras emociones positivas, del bienestar psicológico y de la felicidad como fuente de las virtudes y fortalezas humanas. Tradicionalmente la psicología se centró en las emociones negativas, los trastornos y otros comportamientos negativos al ser humano, hasta que en 1990 el Profesor Martin Seligman decidió centrar la psicología en el estudio de aspectos más positivos como la creatividad, la felicidad o la resiliencia.

La psicología también busca resolver los problemas inherentes al ser humano y al mismo tiempo ayudarles a lograr una mejor calidad de vida y un mayor bienestar, pero siempre sin apartarse del rigor científico propio de una ciencia de la salud como es la psicología.

Ya Aristóteles recogió en sus obras capítulos dedicados a la psicología positiva y posteriormente psicólogos como Carl Roges o Abraham Maslow trabajaron en una rama de la psicología denominada humanista, que se puede considerar como el germen de la psicología positiva.

Seligman se centró sobre todo no sólo en tratar el malestar emocional, sino en utilizar técnicas y estrategias que nos ayuden a evitarlo haciéndonos más fuertes, más optimistas y armándonos de recursos psicológicos para poder hacer frente a los sucesos que nos pueden acontecer durante nuestra vida.

La psicología positiva no es un manual de autoayuda, ni un método mágico ni una tendencia filosófica o espiritual que busca lograr el bienestar humano por menos dudosamente rigurosos. Tampoco está relacionada con términos muy de moda actualmente como la ley de la atracción o el secreto.

La psicología positiva se centra en el estudio de cualidades como el optimismo, la gratitud, la creatividad, , el humor, la sabiduría, la felicidad, la inteligencia emocional, la resiliencia y la autoestima