Psicologia práctica de la alegría
La alegría es un sentimiento más cotidiano que la felicidad vivida en su forma más intensa que en ese caso, está determinada por el gozo. Sin embargo, un momento feliz también incluye muchas dosis de alegría puesto que ese sentimiento también se disfraza de diferentes formas: regocijo, ilusión, disfrute, deleite…

Cuándo controlar la alegría

La alegría como tal, no hay que controlarla más que en ocasiones muy puntuales. Es decir, es positivo que compartas tu alegría con los demás porque es una forma de crear un ambiente más amable en tu entorno más cercano.

El lenguaje corporal generado a partir de la alegría supone un gran alivio para todas aquellas personas que no están pasando por un buen momento. La sonrisa es el mejor regalo que puedes hacer a alguien que está superando un momento de dificultad.

Sin embargo, sí es aconsejable que moderes tu alegría extrema de una forma momentánea cuando hay alguien a tu lado que está sufriendo de una forma desmedida. Por ejemplo, en un funeral de una persona, cuando han dado la noticia de un despido a un compañero de trabajo, cuando tú has aprobado un examen mientras que otro compañero ha suspendido… Es importante poner en práctica la empatía de poder escuchar el sentimiento de otro a pesar de estar desbordado por tu propia dicha interior.

Psicologia práctica de la alegría

Cómo potenciar la alegría en tu vida

Para potenciar la alegría en la vida es importante comprender que la alegría se puede vivir en los detalles más pequeños y cotidianos. No es necesario buscar algo extraordinario para sentir esa satisfacción que surge del corazón al estar con un amigo, ante el trabajo bien hecho, en el placer, en un plan de ocio… Para cultivar la alegría también es importante que te dediques tiempo a ti mismo para cuidarte físicamente porque en el ser humano, cuerpo y mente, son dos realidades que están unidas de la mano.