Puntos positivos de tener inseguridades
Una de las claves de inteligencia emocional para vivir con más alegría ciertas dificultades es darle la vuelta a lo negativo para transformarlo en positivo. Algo que también podemos hacer con esas inseguridades que todos tenemos aunque algunas personas viven más pendientes de los defectos del prójimo. Las inseguridades resultan incómodas y en muchos momentos, molestas.

¿Pero qué beneficios trae consigo cada una de esas debilidades que nos hacen sentir más pequeños en nuestras capacidades? Uno de los puntos más importantes es la humildad de tomar conciencia de los propios límites.

Un estímulo de superación personal

Y esta humildad es un antídoto para frenar el ego y el orgullo que aflora en ciertos momentos incluso en las personas más sencillas. Las inseguridades también aumentan el autoconocimiento personal porque nos obligan a mirar en nosotros mismos para conocernos mejor y saber quiénes somos.

Es importante mirar estas debilidades con amor y este aprendizaje eleva la autoestima personal. Es decir, para mejorar el autoconcepto de uno mismo no hay que ser perfecto sino asumir virtudes y áreas de mejora de una forma natural.

Puntos positivos de tener inseguridades

Salir de la zona de confort para entrar en el aprendizaje

Las inseguridades son un reto para superarnos a nosotros mismos y crecer como personas. Por tanto, también aportan una motivación extra para poner en práctica la fuerza de voluntad. Si una persona afirma que no tiene ninguna inseguridad en ningún momento puede ser porque no se conoce lo suficientemente a sí misma o también, porque permanece tan pegada a su zona de confort que no avanza más allá de la rutina conocida.

Es decir, una de las consecuencias directas de salir de esa zona de confort para entrar en el terreno del aprendizaje es experimentar cierta incomodidad ante lo nuevo. Por ejemplo, durante las primeras semanas de un nuevo trabajo tendemos a sentirnos más inseguros que en el puesto anterior.