Puntos positivos de un fracaso
El fracaso, en sí mismo, tiene un sabor amargo que deja huella durante semanas, meses, o a veces, incluso años. Tal vez, porque cuando nos enfrentamos al reto de asumir que algo no ha salido como nosotros deseábamos, nos quedamos estancados como si se tratase de un muro imposible de traspasar. Detrás de un sentimiento de fracaso pueden existir sentimientos de vergüenza, frustración, rabia, pena, impotencia y también, se pueden producir heridas en la autoestima que tardarán en cicatrizar.

Un fracaso se puede producir en el ámbito profesional, es decir, dentro del contexto laboral. O también, en el terreno personal. Es aquí donde el dolor es más intenso ya que en cualquier relación interpersonal, se ponen en juego muchos más sentimientos que en un asunto de trabajo. El fracaso en el amor o en una amistad no se olvida nunca. Pero lejos de caer en la compasión es mejor hacer una reflexión sobre los puntos positivos que tiene un fracaso.

Pues bien, una experiencia negativa te ayuda a descubrir tu nivel de fortaleza interior. Si todo en tu vida fuese de color de rosa no tendrías que hacer el más mínimo esfuerzo por superararte a ti mismo. Además, allí donde se cierra una puerta existe una señal que te indica que tu camino debe girar hacia otra parte. Es decir, tienes que poner de tu parte por encontrar nuevas posibilidades que tal vez, luego te sorprendan porque te conducirán a tu verdadera felicidad.

Detrás de todo fracaso existe un aprendizaje, por ejemplo, el de la prudencia, el de aprender a meditar antes de tomar cualquier decisión y valorar las ventajas y los inconvenientes. Por otra parte, también descubrimos cuando las cosas nos van mal, quiénes son las personas que de verdad nos quieren y nos acompañan. La escala de prioridades cambia tras haber sufrido una gran decepción laboral o profesional. Por tanto, también nos volvemos más sabios.