Puntos positivos del coaching
El coaching es una tendencia al alza en la sociedad actual no sólo dentro del mundo de la empresa. ¿Por qué esta herramienta de ayuda triunfa? En primer lugar, porque el coaching se centra en la consecución de objetivos. Por esta razón, muchas personas no dudan en solicitar la ayuda de un coach a la hora de lograr una meta, superar un obstáculo o conseguir un punto determinado.

Por otra parte, el propio proceso de coaching resulta positivo cuando se analiza con objetividad: el coach se vacía completamente de sí mismo y de su mapa del mundo cuando escucha al cliente. El coach orienta al coachee a través de las preguntas. Preguntas que deben ser lo más poderosas posibles para que como si fuesen una linterna, puedan aportar luz interior en aquel que las escucha. Por esta razón, al más puro estilo socrático, el coaching está basado en el método pregunta- respuesta. Sin embargo, en realidad, en una sesión de coaching, quien debe hablar mucho más es el cliente.

El coaching no produce objetivos concretos e inmediatos a corto plazo. Es decir, se trata de un proceso que implica tiempo, constancia y compromiso. Estos puntos los suele explicar el coach en la fase de la alianza. En la actualidad, muchos psicólogos utilizan también el coaching en su método de trabajo. Se trata de una herramienta positiva que mejora el autoconocimiento, la capacidad de superación personal y puede potenciar el arte de la felicidad.

El coaching tiene como objetivo empoderar a la persona para ayudarle a ser más feliz. Para ello, te ayuda a entender que el poder está dentro de ti a la hora de afrontar un proceso de cambio de la mejor forma posible. ¿Cómo puedes saber si te gustaría afrontar un cambio en tu vida? Escuchando tus deseos, visualizando cómo te gustaría que fuese tu vida dentro de un año, por ejemplo.