¿Qué es el pensamiento catastrófico?
La forma de pensar también influye en el modo de sentir. El pensamiento catastrófico muestra la anticipación negativa de la realidad que experimenta el sujeto que se adelanta de forma frecuente en su película imaginando caos y situaciones de temor a partir de deducciones de hechos puntuales que no muestran una relación lógica entre la causa de la intuición de esa catástrofe y el drama mismo.

El pensamiento catastrófico muestra que algo está pasando en el interior de aquella persona que como consecuencia del estrés o la ansiedad puede estar distorsionando la realidad misma. Una persona con pensamiento catastrófico lo vive como tal. Es decir, experimenta angustia, tristeza, miedo, apatía y enfado ante esos fantasmas del mañana que amenazan su presente.

Anticipación negativa de la realidad

El problema se agrava más todavía cuando el pensamiento catastrófico se convierte en una norma habitual y a un peligro le sucede otro. Además, estos miedos de futuro se convierten en una condición negativa para el sujeto que evita hacer ciertas cosas en su presente por miedo a que el objeto de temor ocurra.

Estos pensamientos catastróficos también pueden surgir en forma de diálogo interior cuando la persona sufre una situación que le supone un esfuerzo extra a nivel emocional en su rutina cotidiana y en lugar de enviarse mensajes de apoyo a sí misma, se dice mensajes del tipo: “¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?”, “no tengo fuerzas para superarlo”, “esto que ha pasado es espantoso”.

¿Qué es el pensamiento catastrófico?

Una visión distorsionada de los hechos

Este tipo de pensamiento surge como consecuencia del efecto lupa de filtrar la atención en lo negativo y no ampliar la mirada para poner el foco también en todo lo positivo de la vida. De hecho, todo lo positivo pasa inadvertido en un momento de drama en el que la persona se siente invadida por el miedo y el estrés.