Qué es el trastorno estacional de primavera
El clima también influye en el bienestar emocional de las personas pero estos cambios no son iguales para todos, sino que afectan, a cada persona, de una forma diferente. La primavera representa para muchas personas la época del color, la alegría y la ilusión como bien queda de manifiesto en el dicho popular que afirma que “la primavera la sangre altera”. Pero existe otra realidad conocida como astenia primaveral que afecta a quienes, como consecuencia del cambio de estación, sufren un pequeño bajón anímico.

Síntomas de la astenia primaveral

Las personas que sufren el trastorno emocional de primavera se sienten más solas. Esta soledad se agudiza todavía más al salir a la calle y ver a mucha más gente que en invierno disfrutando feliz de planes al aire libre. Existen personas que se sienten diferentes en una situación así.

La primavera también es una época especialmente dura para aquellas personas que sufren algún tipo de alergia. Y conviene recordar que a nivel humano, cuerpo y mente son dos realidades que interaccionan de una forma constante. A nivel anímico es posible sentir cansancio, tristeza y pereza.

El trastorno emocional de primavera también se caracteriza por el sedentarismo de quien no tiene ganas de hacer nada y hace sin ningún tipo de motivación muchas de las actividades de la rutina.

El clima influye en el bienestar emocional

El clima influye mucho en el binestar emocional de las personas pero el gran error es creer que a todos nos afecta del mismo modo. Existen personas que son felices en verano mientras que otras, eliminarían esta etapa del calendario porque en medio del calor, se sienten sin energía.

Más allá de las emociones que genera la astenia primaveral, es importante que la persona, sea consciente de qué le pasa, y a pesar de todo, intente seguir con sus rutinas con total normalidad.

Qué es el trastorno estacional de primavera

Cómo prevenir la astenia primaveral

Para prevenir la astenia primaveral es importante tener una buena alimentación, realizar ejercicio físico y dormir ocho horas diarias. El sentido del humor también ayuda a mitigar los efectos.