¿Qué es la felicidad?
Existen términos que se utilizan tanto que en cierto modo, terminan perdiendo su sentido real. La felicidad no tiene nada que ver con flotar en las nubes todo el día, sentir un éxtasis constante, vivir al compás de una emoción de gozo que no te deja centrarte en lo inmediato… El cuerpo estaría agotado si siempre viviese al límite de la emoción, por ello, la felicidad, es la tranquilidad de vivir de acuerdo a los valores y a la conciencia. Por otra parte, esa sensación de estar bien, contento y satisfecho con tu rutina diaria es la que indica que eres una persona feliz.

También existen síntomas evidentes de que alguien no ha alcanzado la felicidad: el llanto frecuente, el dolor, los remordimientos, la autocompasión, el miedo… Son síntomas evidentes de que alguien necesita una ayuda extra para alcanzar el bienestar emocional que forma parte de dicha plenitud vital. Pero… ¿Dónde está la felicidad y en qué lugar se esconde?

Muchos han sido los filósofos que han reflexionado sobre esta cuestión tan humana y han llegado a la conclusión de que el ser humano busca la felicidad por pura inercia, es decir, por naturaleza. Sin embargo, en más de una ocasión, nos centramos en el lugar equivocado. Así sucede, por ejemplo, cuando pones tu felicidad en un valor ajeno a ti mismo: en el placer, en el dinero, en el éxito…

En la medida en que pones la felicidad en algo ajeno a ti mismo también te vuelves más vunerable. En cambio, si descubres que la felicidad interior está dentro de ti, entonces, nadie podrá robártela ni en las peores circunstancias. ¿Qué estás dispuesto a hacer a partir de este instante para ser una persona un poco más feliz? Piensa bien la respuesta y ponte en movimiento hacia la meta.