Qué es la inteligencia emocional
Antiguamente, cuando nos referíamos a la inteligencia, hablábamos tan sólo de la inteligencia intelectual propiamente dicha, es decir, aquella que nos permite leer, escribir, realizar operaciones matemáticas o razonamientos absolutamente complejos. Sin embargo, los investigadores se dieron cuenta de que muchas personas con una alta capacidad intelectual no lograban desenvolverse en sus vidas todo lo bien que se esperaría según su nivel de inteligencia, lo que dio pie al nacimiento de un nuevo tipo de inteligencia que hasta entonces no se había contemplado, la inteligencia emocional, que se compone de cuatro factores principales:

– Autoconocimiento emocional: se define así a la capacidad de conocer nuestras propias emociones y ver cómo influyen en nuestro comportamiento.

– Automotivación: Consiste en tener la capacidad de ponernos un objetivo y logrando, manteniendo la motivación y viendo más claramente las oportunidades que los obstáculos. Esta es una parte muy importante de esta inteligencia, ya que quienes adolecen de esta facultad no suelen comenzar ningún proyecto porque lo ven fracasar antes de haberlo intentado.

– Empatía: Se define así a la capacidad de comprender las emociones de los otros. No siempre los demás expresan verbalmente cómo se sienten, sino que lo hacen a través del lenguaje gestual y corporal. El saber interpretar esos gestos nos permite saber cómo se siente el otro, lo que nos permite entenderle, conocer sus motivos y mantener relaciones más duraderas.

– Habilidades sociales: Es un punto que cada día se populariza más. Hay muchas profesiones que exigen que tengamos estas habilidades para lograr éxito en las mismas, pero no sólo nos ayudarán en el campo laboral. También en el ámbito personal es muy importante saber tratar con los demás, así como poder hacerlo con aquellas personas con las que no tenemos ninguna relación.