Qué es un ataque de pánico
Un ataque de pánico es una desagradable sensación de angustia que experimenta una persona que se siente desbordada por una opresión en el pecho, dificultad para respirar con normalidad, mareo e incluso, una nebulosa de color gris en la observación del entorno.

Quien sufre un ataque de pánico siente que pierde el control de los acontecimientos. Sin embargo, la persona no sabe muy bien qué le ocurre exactamente, cuál es la causa de este malestar, especialmente, cuando la ansiedad se torna crónica, un estado emocional frecuente en el estado de ánimo.

Cómo identificar un ataque de pánico

El ataque de pánico más grave es aquel que llega a producir incluso el miedo real de morir. El paciente tiene tal opresión en el pecho como consecuencia de la ansiedad y los nervios acumulados que sufre mareos y no respira normalmente. Este pánico puede hacer incluso que la persona llegue a actuar con evitación para protegerse de aquellas situaciones que visualiza como un peligro potencial.

Sin embargo, lo adecuado es ir al médico de cabecera que es quien una vez realizado el chequeo correspondiente al paciente para descartar otras dolencias de salud, le orienta sobre la elección de un psicólogo o psiquiatra. Conviene puntualizar que la explicación médica ayuda mucho al paciente que comienza a comprender mejor qué le pasa.

Es tal la tensión que sufre una persona cuando padece un ataque de pánico que una vez que ha finalizado el episodio queda, literalmente, agotada física y mentalmente. De hecho, es muy saludable descansar después de un malestar de este tipo. Tumbarte en la cama o en el sofá, ponerte ropa cómoda y olvidarte del reloj durante un rato.

Un ataque de pánico también coloca a la persona en un estado de alerta que se traduce en tensión muscular. La angustia del pánico altera de forma notable la respiración que es uno de los principales núcleos de bienestar.

Qué es un ataque de pánico

Consecuencias del miedo crónico

Un ataque de pánico se traduce en la acumulación continuada de ansiedad. Esto influye de forma directa en la autoestima del paciente que siente que como consecuencia de este malestar no puede llevar una vida normal, su ánimo es apático en muchos momentos hasta el punto de poder llegar a sufrir un caso de depresión.

La persona puede llegar a sufrir miedo hacia algunas situaciones en concreto, por ejemplo, hacia los espacios con mucha gente. Evitando acudir a centros comerciales en hora punta. Este temor está asociado a la sensación de falta de aire y de ahogo que se produce en espacios a rebosar.

Superarar la ansiedad implica un proceso terapéutico para el que el paciente necesita su tiempo, además de recibir herramientas específicas. Pero el hecho de observar que el tratamiento terapéutico no produce resultados visibles de modo inmediato también puede incrementar la angustia. Sin embargo, es fundamental confiar en los profesionales de la salud.

Qué es un ataque de pánico

Prácticas de relajación

La persona experimenta la tensión interior de querer relajarse y no hacerlo. De querer ser positiva y aún así, no poder. Sin embargo, conviene integrar algunas rutinas saludables para ir fomentando el hábito del relax como una premisa de relajación. Por ejemplo, la practica de taichi, yoga o mindfulness.

La salud emocional es fundamental para el bienestar pero además, cualquier malestar anímico puede producir una somatización. Por ejemplo, una alteración del apetito, dificultades para conciliar el sueño o dolor de espalda.

La persona que sufre ataques de pánico puede decidir con quién quiere compartir, y con quién no, su propio malestar.