Qué esconde el exceso de actividad
En la vida el equilibrio es lo más importante de todo, es decir, encontrar la medida de las cosas como decían los clásicos. Por ello, a veces, conviene aprender a ir más allá de lo evidente para pensar en uno mismo. ¿Alguna vez te has preguntando que esconde el exceso de actividad? La realidad es que muchas personas viven con la obsesión de tener una agenda ocupada hasta el límite de no tener tiempo para descansar.

Aunque parezca evidente, detrás del deseo de actividad constante existe miedo a la calma porque precisamente es en el tiempo libre cuando tienes más espacio para pensar en ti mismo y ver las cosas que no te gustan de tu vida. Sin embargo, por mucho que quieras parecer una máquina y trabajar durante horas, tarde o temprano, tu realidad te explotará en la cara. Es decir, por mucho que todo el año quieras estar ocupado puede que sea en verano cuando te sientes víctima de tu destino y de la tragedia de no ser feliz.

Claro que existen temporadas en las que es bueno tener un exceso de actividad al igual que en otras, es esencial tener más reposo (como sucede en la recuperación de una enfermedad). Sin embargo, vivir pensando en resultados o en planes te hará creer que tu valor se reduce a aquello que haces. Algo que puede ser doloroso, especialmente, ante un fracaso cuando las cosas no han salido como tú esperabas.

Aprende a vivir en medio del equilibrio entre lo personal y lo profesional. Ponte nuevos retos en el trabajo pero haz lo mismo en tu vida privada, por ejemplo, ponte la meta de hacer nuevos amigos y abrirte a conocer gente nueva. Toma la iniciativa con gente que te parece interesante. Pero especialmente, pierde el miedo a mirar dentro de ti mismo porque para poder solucionar un problema lo que debes hacer no es taparlo sino buscar una solución.