¿Qué esconde la sensación de falta de tiempo?
La sensación de falta de tiempo es muy real, especialmente, en los casos de aquellas personas que tienen que cumplir con diferentes obligaciones y responsabilidades en su vida personal y laboral. El tiempo es limitado, sin embargo, en realidad un día es muy largo. Habría que tener en cuenta, también, la cantidad de minutos que se desperdician a lo largo de la vida, viviendo a medias, poniendo atención en algo que no merece la pena, dando valor a un objetivo secundario, o viviendo dormido (cuando no apuestas por tus sueños).

La falta de tiempo puede generar angustia pero también, la sensación de que la persona no sabe realmente qué es lo que quiere, está dispersa, pone su foco de atención de forma intermitente en objetivos muy diferentes. Por ello, conviene hacer autocrítica para centrar la atención en algo que de verdad te llene. Conviene aprender a dar prioridad a ciertas cosas, especialmente, dependiendo del momento de la vida.

La falta de tiempo también muestra el vértigo de aquellos que se sienten mal no haciendo nada, es decir, no estando ocupados. Los espacios vacíos también son vitales a nivel físico y emocional, de lo contario, llega el cansancio y el abatimiento.

La falta de tiempo puede ser interpretada de una forma positiva como un estímulo para hacer una mejor gestión del reloj. Y también, como un motivo para organizar mejor la agenda dando prioridad a aquello que de verdad es importante. La sensación de falta de tiempo se produce, especialmente, cuando una persona vive desconectada de su presente. Cuando te concentras en el ahora, entonces, no existe esa sensación, todo lo contrario, tienes el poder de tu presente en tus manos, tomas las riendas de tu vida de verdad. Es importante aprender a no postergar decisiones, por ello, recuerda el dicho de “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.